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Un atardecer desde Brooklyn Bridge Park de Nueva York
Uno de los recuerdos visuales más impactantes que volvieron conmigo de Nueva York fueron las vistas del sol cayendo tras los edificios de Manhattan desde los muelles del Brooklyn Bridge Park a la orilla del East River. Podría decir que son las que más merecen la pena, junto a las vistas del Empire State Building desde el mirador Top Of The Rock.
Tras un día ajetreado de compras en el que no paré ni un momento, el cansancio me vencía y busqué algún plan que no requiriese demasiado esfuerzo. Aprovechando que hacía una temperatura agradable y que el cielo estaba claro, decidimos ir hasta Brooklyn Bridge Park antes de que se fuera el sol.
La verdad es que llegar no nos resultó tan cómodo como esperábamos. El transporte público hacia el lugar no era algo de lo que la ciudad pudiera presumir. Tras desplazarnos en metro hasta la parada de High Street y pasear durante un rato, llegamos hasta los muelles que recientemente se han habilitado a modo de parque.
Por supuesto no estábamos solos. Cientos de personas fueron agrupándose para sentarse en los bancos y conseguir un lugar privilegiado para el espectáculo, y poco a poco el borde más cercano al río fue plagándose de cámaras y trípodes de aficionados y profesionales de la fotografía.
A pesar de todo, no era agobiante en absoluto. Se podía caminar sin problemas y no había impedimentos para ver cómo se iban encendiendo las luces de los puentes de Brooklyn y de Manhattan, el perfil de los rascacielos en el cielo e incluso Liberty Island con la Estatua de la Libertad coronándola.
Este parque todavía se encuentra en obras, pero ya es un lugar que no puede faltar en la lista de “must see” de todo aquél que viaje a Nueva York.
Cómo llegar:
La forma más sencilla de llegar desde Manhattan es en metro, tomando las lineas A o C y bajándose en la parada High Street. Desde ahí, caminar por Old Fulton Street hacia el Oeste.
Recursos:
- Galería de fotos del atardecer desde Brooklyn Bridge Park en flickr
- Ubicación en Google Maps
- Web del Brooklyn Bridge Park (en inglés)
- Plano del Metro de Nueva York
El Belén monumental de Vitoria
Prácticamente desde toda mi vida he dedicado parte de mis vacaciones a visitar Vitoria, pues allí tengo familia y amigos, y muchas de estas visitas las suelo realizar en Diciembre, con lo que no es raro que me encuentre con las decoraciones navideñas de la ciudad.
Una decoración que me llama mucho la atención siempre que la veo es el Belén monumental que colocan en el parque de la Florida. Desde 1962, hace ya 50 años, en este parque realizan un belén con figuras a tamaño real que ilustran todas las típicas escenas de los dioramas navideños.
Hoy en día hay más de 300 figuras, que se han ido realizando año tras año gracias a los donativos que allí mismo se recogen. Desde Herodes al Ángel de la Anunciación, pasando por un sin fin de pastores, animales y habitantes realizando labores cotidianas de la época, y para ambientar toda la escena, hay también un hilo musical por el que se reproducen versiones instrumentales de los villancicos e incluso los sonidos de los animales.
El parque está situado muy céntrico, junto a la catedral nueva, por lo que casi todos los años, alguna persona que vuelve de la juerga de los fines de semana se lleva a su paso alguna de las figuras, así que no es raro ver a los policías paseando lista en mano pasando revista
El Misterio y la banda sonora estarán abiertos y funcionando todos los días hasta después del día de Reyes, de 10:00 a 14:30 y de 16:00 a 21:30, aunque por la noche será igualmente visitable, ya que todas las figuras tienen iluminación.
Si pasáis por Vitoria en estas fechas no olvidéis tirar 20 céntimos al canal que lo atraviesa y pedir un deseo. ¿Quién sabe? Igual tenéis suerte, os toca la lotería y podéis regalarme algo :p
Recursos:
El castillo de Belvís
Por la autovía A-5 en dirección a Trujillo podemos encontrar el pueblo de Belvís de Monroy. Nadie diría que este pueblecito a 20 km de Navalmoral de la Mata tuviera algo digno de visitar, pero si pensáis eso estáis muy equivocados, pues el castillo de Belvís es una fortaleza muy curiosa y, a pesar de su mal estado de conservación, impresionante.
Durante la Reconquista, el rey Sancho IV necesitaba que se repoblaran las zonas arrebatadas a los árabes, y para proteger a los valientes que decidían instalarse otorgó poderes a un caballero, que comenzó a edificar la una fortaleza en el señorío de Belvís en el siglo XIV. Durante los 100 años siguientes este enclave sufrió asedios y ataques por parte de bandoleros y los señores del castillo de Monroy, parientes de los señores de Belvís; esto supuso que alrededor de la torre que constituía la plaza fuerte se edificaran murallas y estructuras de sólido granito que conformaron un castillo en condiciones de soportar los continuos asaltos. Esta parte es la que mejor se conserva y ofrece una vista espectacular desde la cara sureste. Las disputas entre las dos familias terminaron solucionándose casando a los hijos de ambas familias, Isabel de Almaraz y Hernán Rodríguez de Monroy, con lo que los señores de Monroy se hicieron cargo del señorío y su castillo (de ahí el nombre del pueblo).
Ya en el siglo XVI, sin tanta batalla y más preocupados por las comodidades y el lujo, los nobles del castillo fueron añadiendo dependencias que lo hacían más habitable y señorial. Esto continuaría en los dos siglos posteriores, con lo que tenemos en esta fortaleza un conjunto de estilos arquitectónicos muy curioso: medieval, renacentista, gótico, plateresco y barroco. Sin embargo, al tener más elementos decorativos en adobe y ladrillo, las últimas ampliaciones del castillo se han deteriorado enormemente y no queda nada prácticamente de ellas, aunque se conservan algunos detalles.
Actualmente el castillo de Belvís se encuentra en estado de ruina, aunque se han hecho algunos trabajos de restauración para facilitar su acceso como escaleras y andamios que nos permiten acceder a la ronda por las murallas y la parte alta de la torre del homenaje. Las vistas que se pueden disfrutar son tremendas, pues el castillo domina toda la comarca del Campo Arañuelo. Como todos los castillos medievales, se encuentra en un enclave privilegiado para vigilar sus dominios y merece la pena hacer el esfuerzo de subir (con cuidado) y sentarse a contemplar una puesta de sol. Como en muchos otros castillos españoles, su estado de conservación es pésimo y aunque su entrada sea libre, no está libre de cierto peligro para los exploradores más intrépidos.

Vistas desde la torre del homenaje y una de las primeras torres del castillo (s.XIV), que es triangular
Recursos:
- Galería de fotos del castillo de Belvís en flickr
- Ubicación en Google Maps
- Web de Belvís de Monroy
- Artículo en El Gran Viajero
Los caminos de torii de Fushimi Inari
Uno de los lugares que más me gustó de nuestro viaje a Japón fue Fushimi Inari, un templo muy particular y uno de los lugares más famosos de Kyoto. Lo que lo diferencia de los demás son los caminos formados por torii que recorren toda la colina donde se sitúa.
Inari es el dios sintoísta del arroz y la agricultura, y sus templos están flanqueados por estatuas de kitsune, un ser mitológico con forma de zorro al que se le otorgan poderes como la transformación, volar y sabiduría. Son considerados los sirvientes de Inari y al dios se le representa en ocasiones como un kitsune. En la colina donde se encuentra hay multitud de pequeños templos sintoístas y a ellos se llega por los caminos cubiertos de torii, formando verdaderos túneles rojos.
Estos pórticos de madera son casi todos donaciones de particulares o empresas al templo para conseguir la protección de Inari, y por la parte de atrás puede leerse a quién pertenece; un detalle que si sabes japonés le quita mucho glamour al lugar, ¿no creéis? También hay un camino que recorre un pequeño bosque de bambú, que aunque no es tan impresionante como el de Sagano, merece la pena recorrerlo y escuchar el chocar de los troncos cuando hace aire.
Nosotros estuvimos al atardecer y fue como transportarse a otra época; la tranquilidad que se respira y se siente mientras caminas da la sensación de no estar en una urbe japonesa, sino en mitad del campo. Realmente, por mucho que os diga lo especial que es este lugar, no hay palabras para describir las sensaciones que te proporciona un lugar así. Es algo que debéis experimentar por vosotros mismos.
Recursos:
- Galería de fotos de Fushimi Inari en flickr
- Ubicación en Google Maps
- Post sobre Fushimi Inari en el blog ‘Un español en Japón’




















