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Combate medieval, un deporte que resurge en el castillo de Belmonte

Cuenca - Castillo de Belmonte y combate medieval

Hace unas semanas estuvimos visitando el castillo de Belmonte, uno de los castillos mejor conservados de España y un lugar en un enclave excepcional. Pero no fue una visita cualquiera, ya que nada más entrar en su precioso patio nos tropezamos con multitud de hombres y mujeres ataviados con armaduras medievales. Pensábamos que era una exhibición, pero estábamos a punto descubrir el combate medieval, un deporte de contacto que se está abriendo paso poco a poco en nuestro país.

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Y digo deporte porque lo que realizan estos auténticos luchadores no son coreografías como las de las ferias medievales, sino auténticos duelos en los que los golpes son reales, de ahí que vayan embutidos en armaduras y protecciones por todo el cuerpo. El combate de medieval es un deporte de contacto que surgió hace unos años en Europa del este y se ha ido extendiendo rápidamente, en nuestro país es reciente y poco conocido, pero va ganando adeptos que lo dan todo en el área de combate.

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Las luchas pueden ser duelos individuales, donde se califica por puntos, o en melés en grupo espectaculares y que impresionan. El objetivo en esta categoría grupal es derribar al equipo enemigo, ya sea con las armas u otras técnicas.

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En un deporte como este, la seguridad es lo primero: las armaduras que llevan los luchadores están acolchadas y llevan parapetos y protecciones por todo el cuerpo para no sufrir ningún accidente. Además, para poder competir, deben mostrar fidelidad con las armaduras medievales de los siglos XIV y XV, y pasan un riguroso control histórico, así como de movilidad y seguridad. El resultado es que podemos presenciar combates que nos trasladan a otra época, cosa que con el precioso entorno del castillo de Belmonte resulta mucho más fácil.

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¿Te ha picado la curiosidad? Pues estás de suerte, porque este año el campeonato mundial de combate medieval se celebrará precisamente en el recinto amurallado del castillo de Belmonte: Del 1 al 4 de Mayo esta localidad conquense se llenará de tiendas de lona, estandartes y gente ataviada con vestimentas del medievo, en unas jornadas de convivencia y lucha entre las delegaciones de los 15 países que participan. También habrá exposiciones de artesanía, restauración y más actividades para los visitantes que quieran disfrutar del ambiente.

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Mientras observaba a los luchadores no podía dejar de pensar en la gran idea que constituye dar a conocer este deporte. Si en oriente las formas antiguas de lucha  y combate se practican con respeto y tradición, ¿por qué no podemos hacer nosotros lo mismo?

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La selección española de combate medieval se reúne una vez al mes para entrenar en el patio del castillo de Belmonte, entrenamientos que pueden verse. Los días 12 y 13 de Abril se celebrarán los últimos entrenamientos abiertos al público antes del campeonato, con lo que si tenéis la oportunidad de ir, aprovechadla, dejáos atrapar por el ambiente y disfrutad. Vuestra visita al castillo de Belmonte pasará de genial a excepcional 🙂

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15 días por Japón día 06: Himeji y Kobe

Japón - Himeji y Kobe

– Escrito originalmente el 2 de Abril de 2010 –

Con los pies ya doloridos de las palizas a andar que nos habíamos dado los anteriores días y nubes sospechosas, nos fuimos a Himeji Zumito y yo. Está un poco a tomar por culo, pero como teníamos activado ya el Japan Rail Pass (o Tarjeta de Poder, como digo yo), podíamos coger un tren bala y llegar en menos de una hora. Zumito dice que era de los lentos, pero a mi me pareció muy rápido (y cómodo).

Realmente Himeji sólo tiene para ver su castillo, pero si pensáis que habiendo sólo eso no merece la pena bajar, estáis muy equivocados. ¿Os parecía grande el castillo de Osaka? El de Himeji es uno de los castillos más grandes de Japón y el mejor conservado, posee incluso el laberinto de callejuelas que llevan a la puerta de los edificios, el conjunto es imponente y se divisa desde mucha distancia.

Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe

A pesar de ir todo lo temprano que podíamos (a las 10, el anterior tren pasaba a las 7) estaba petado de gente, cómo no, aunque los empujones y las malas maneras, a pesar del tumulto, casi desaparecieron. Eso sí, había una cola de espanto, y como colofón empezó a llover. Aún así pudimos hacer fotos decentes.
Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe

Lo malo es que con las colas, la visita se alargó más de lo esperado y no subimos al último piso del torreón principal. Habíamos quedado con Iker y Goiuri en Kobe para ir juntos al puerto y no queríamos perder el tren bala Hikari…..¡pero lo perdimos por 2 minutos porque había cola! Porque no sé si lo sabéis, pero lo que se dice de la puntualidad de los trenes japoneses es completamente cierto, en los horarios de las estaciones salen trenes cada dos o tres minutos y van como un reloj. Así que nos fuimos a comer un gyoudon (carne de ternera con huevo crudo sobre base de arroz) y tranquilamente cogimos el siguiente.

Allí nos reunimos con los vitorianos y fuimos a buscar la primera parada del tour de Kobe: una estatua de 18 metros de alto de Tetsujin 28, el primer mecha de la historia del manga. No es el Gundam que pusieron en Odaiba durante el año pasado, pero igualmente impresiona.

Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe
Después quisimos ir a ver Harborland, una zona del puerto donde hay una noria y una torre que se iluminan por la noche. ¿Y que pasa si no sabes muy bien por donde ir a un lugar que no conoces? Pues que o bien te pierdes o das una vuelta del copón. Nosotros elegimos la segunda opción, y nuestros pies, que estaban resentidos de la carrera a la estación en Himeji, empezaron a dar señales de fatiga. Mi tobillo izquierdo me dolía horrores y caminaba fatal, pero fuimos despacito y disfrutando del Kobe más industrial.

Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe

Ya anocheciendo llegamos a Harborland; como recompensa por la caminata y porque nosotros lo valemos decidimos darnos un capricho y probar la ternera de Kobe, considerada por muchos como la mejor carne del mundo. Y realmente su fama no desmerece: es tierna y muy jugosa por tener vetas de grasa distribuidas por todo el músculo, casi se deshacía en la boca. Tengo que confesar que al ver las fotos de la carne cruda, no me atraía la idea de probarla, demasiada grasa veía yo, que soy amante de la chicha, pero me alegro de haberla probado. No sabría decir si es mejor que la argentina o la extremeña, pero creo que merece la pena gastarse el dineral que vale aunque sea para probarla.

Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y KobeJapón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe

En el baño del restaurante comprobé que tenía una tendinitis en el talón de Aquiles, y me dí un líquido que compramos Goiuri y yo en una farmacia gracias a Vicente unos días antes, me alivió el dolor y pude seguir la marcha. Para cuando salimos del local ya era de noche y las vistas eran muy bonitas.

Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe

Nuestra última parada era el Memorial Park, en recuerdo de las víctimas del terremoto de 1995. La lástima es que al ser de noche algunas cosas no se veían bien, pero es escalofriante. Han dejado un muelle que había en ese sitio tal cual quedó después del terremoto, y te haces una idea de cómo fue. Luego había fotos y placas explicando la magnitud del desastre y la reconstrucción, y lo que más me impresionó fue una maqueta de Kobe que durante un vídeo que se veía al lado iba ilustrando con luces los incendios y las zonas afectadas.

Japón - Himeji y KobeJapón - Himeji y KobeJapón - Himeji y KobeJapón - Himeji y Kobe

 

Como se nos hizo muy tarde casi perdemos los trenes de vuelta, menos mal que con la Tarjeta de Poder pillamos uno que iba casi directo de vuelta a Kioto. Yo ya estaba que no podía con mi alma, así que después de comer un bol de yakitori con arroz y de empastillarme con ibuprofeno y el potingue japonés me acosté esperando que hiciera algo de efecto.

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El castillo de Belvís

Castillo de Belvís

Por la autovía A-5 en dirección a Trujillo podemos encontrar el pueblo de Belvís de Monroy. Nadie diría que este pueblecito a 20 km de Navalmoral de la Mata tuviera algo digno de visitar, pero si pensáis eso estáis muy equivocados, pues el castillo de Belvís es una fortaleza muy curiosa y, a pesar de su mal estado de conservación, impresionante.

Castillo de BelvísDurante la Reconquista, el rey Sancho IV necesitaba que se repoblaran las zonas arrebatadas a los árabes, y para proteger a los valientes que decidían instalarse otorgó poderes a un caballero, que comenzó a edificar la una fortaleza en el señorío de Belvís en el siglo XIV. Durante los 100 años siguientes este enclave sufrió asedios y ataques por parte de bandoleros y los señores del castillo de Monroy, parientes de los señores de Belvís; esto supuso que alrededor de la torre que constituía la plaza fuerte se edificaran murallas y estructuras de sólido granito que conformaron un castillo en condiciones de soportar los continuos asaltos. Esta parte es la que mejor se conserva y ofrece una vista espectacular desde la cara sureste. Las disputas entre las dos familias terminaron solucionándose casando a los hijos de ambas familias, Isabel de Almaraz y Hernán Rodríguez de Monroy, con lo que los señores de Monroy se hicieron cargo del señorío y su castillo (de ahí el nombre del pueblo).

Castillo de BelvísYa en el siglo XVI, sin tanta batalla y más preocupados por las comodidades y el lujo, los nobles del castillo fueron añadiendo dependencias que lo hacían más habitable y señorial. Esto continuaría en los dos siglos posteriores, con lo que tenemos en esta fortaleza un conjunto de estilos arquitectónicos muy curioso: medieval, renacentista, gótico, plateresco y barroco. Sin embargo, al tener más elementos decorativos en adobe y ladrillo, las últimas ampliaciones del castillo se han deteriorado enormemente y no queda nada prácticamente de ellas, aunque se conservan algunos detalles.

Actualmente el castillo de Belvís se encuentra en estado de ruina, aunque se han hecho algunos trabajos de restauración para facilitar su acceso como escaleras y andamios que nos permiten acceder a la ronda por las murallas y la parte alta de la torre del homenaje. Las vistas que se pueden disfrutar son tremendas, pues el castillo domina toda la comarca del Campo Arañuelo. Como todos los castillos medievales, se encuentra en un enclave privilegiado para vigilar sus dominios y merece la pena hacer el esfuerzo de subir (con cuidado) y sentarse a contemplar una puesta de sol. Como en muchos otros castillos españoles, su estado de conservación es pésimo y aunque su entrada sea libre, no está libre de cierto peligro para los exploradores más intrépidos.

Castillo de Belvís

Vistas desde la torre del homenaje y una de las primeras torres del castillo (s.XIV), que es triangular

Castillo de Belvís

Entrada secundaria a la parte palaciega. Los saqueadores han arrancado el escudo de armas

Castillo de Belvís
Castillo de Belvís

Pasarelas para poder subir a lo alto de la torre del homenaje

Castillo de Belvís
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El castillo de Oropesa de Toledo

Castillo de Oropesa

Cuando circulas por la autovía A5 entre Madrid y Navalmoral de la Mata, a un lado de la carretera se alza la ciudad de Oropesa, coronada con su castillo y su Parador Nacional. El otro día estuvimos de visita pasada por agua con Bea, recorriendo los recovecos de esta fortaleza medieval construída en el siglo XII por los musulmanes y que domina el terreno en muchos kilómetros a la redonda. Las nubes amenazaban lluvia y varios frentes nos rodeaban, pero con una consulta del tiempo vía móvil nos arriesgamos a un chaparrón durante el recorrido.

Castillo de OropesaPrimero recorrimos los muros externos pasando por unos bonitos jardines y disfrutando de las vistas, y después accedimos al castillo a través del Parador de Oropesa, que está situado en la casa señorial de los Álvarez de Toledo, condes de Oropesa y que fué construído tras la Reconquista, en el siglo XIV. Al aparcamiento interior del parador le sigue un pequeño jardín junto a la entrada del castillo que tiene un habitante muy particular.

Castillo de OropesaEl acceso cuesta 2€ y te permite visitar los torreones, recorrer las almenas disfrutando de las vistas y bajar a los patios interiores. El interior de la torre del homenaje, está decorado al estilo de la época y en cada uno de los tres pisos tenemos cuadros explicando qué era cada estancia, mientras en el hilo musical una voz nos relata la historia de la fortaleza y la casa noble que la habitó. El bochorno no invitaba a pasear por la muralla, pero lo compensaban los kilómetros de paisaje con la sierra de Gredos al fondo, así que fuimos curioseando por las torres noroccidental y suroccidental, subiendo por sus escaleras estrechas y rozando con nuestras bolsas de fotografía. ¿Cómo cabrían los soldados que montaban guardia?

Por desgracia, la temida lluvia llegó antes de lo previsto y nos aguó las vistas desde la torre del homenaje, aunque pudimos echar alguna foto general del pueblo. Mientras pasaba el chaparrón nos entretuvimos viendo los patios y las cocinas y limpiando el equipo. Nos encantó la visita, es un lugar muy recomendable para adentrarse en la vida dentro de un castillo medieval.

PD: En el mes de abril se celebran unas jornadas medievales con diversas actividades y el castillo decorado para la ocasión que sin duda visitaremos próximamente 😀
Castillo de Oropesa

Torre del homenaje del castillo de Oropesa

Castillo de Oropesa

Vistas del Parador y el pueblo de Oropesa desde su castillo

Castillo de Oropesa

Muralla y torreón de la parte árabe del castillo de Oropesa

Cómo llegar al castillo de Oropesa de Toledo:

Tomar la salida 148 de la autovía A5, hacia Oropesa y Lagartera. Entrar en Oropesa y seguir las indicaciónes para dirigirse hacia el Parador de Oropesa.

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